Ultrasonido
Consiste en vibraciones mecánicas de alta frecuencia (entre 0,5 y 3 MHz) que deben aplicarse a través de una sustancia mineral como la vaselina o gel conductor para facilitar su propagación en el organismo. Desarrollan una acción fibrolítica, térmica y vasodilatadora, por lo que están indicados para tratar ciertos reumatismos y neuralgias, artrosis, edemas, cicatrices hipertróficas y adherencias de tejidos. Debe aplicarse en períodos cortos de tiempo, según el grado de afección, y adecuando la frecuencia del ultrasonido a la localización de la dolencia: 1 MHz para músculos y una frecuencia mayor (de 1,5 a 2 MHz) para tratar tendones y articulaciones.
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